¿Por qué dejé de escribir poesía?




¿Por qué dejé de escribir poesía?
Me preguntaba mi mente día a día.
¿Por qué? Me digo a mí misma.
Porque a veces mi caos mental no cabe en una rima.


Asonante, consonante, o verso libre.
Necesito leerlo a diario, necesito que me calibre.
No tengo métrica, pero tengo la necesidad del que escribe,
de plasmar lo que percibe, siente y vive.
De sacar de mi alma esta nube gris y triste.


Como una nana, me mece,
cuando la leo, la creo o me la leen.
Relaja mi mente, mi caos recurrente,
me aleja del dolor que me estremece,
que me quema, me hierbe, me cuece.
Que viene de esa herida que tanto duele.


A veces, solo a veces,
necesito expresar lo que me inquieta.
A veces, solo a veces,
mi alma encuentra consuelo en los versos,
a veces lo que hace es que me despierte.


Despierta en mí todo aquello que duerme,
eso que molesta, pero está quieto y no se mueve.
Está agazapado,
como quien espera el momento adecuado,
y de repente, reaparece, duele, y tras un rato,
sana, al haber sentido todo aquello que en su momento no pudo y ahora puede.


¿Por qué dejé de escribir poesía?
Porque necesito escribir,
a veces prisa, a veces rima,
creo que más que la forma, importa el transmitir.


O al menos..
que duela un poco menos.


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