Hay una persona que odio, pero no conozco. ¿Te ha pasado? Es
alguien que hizo mucho daño a una persona muy importante en mi vida. Tenemos un
sentido de la justicia interno que no podemos evitar sentir con fuerza a veces.
Pensar "¿cómo puede haber hecho todo ese daño y seguir como si nada? ¿Dónde
está la justicia?". Pero la vida ya sabemos que es así.
El otro día la encontré en una red social, y estuve
realmente tentada de escribirle. Soltar toda la rabia, vomitar el veneno,
recordarle que es una mierda de persona. Me dieron ganas hasta de ir a su
ciudad, a ver si me la encontraba por algún bar, y provocar un enfrentamiento.
Lo que es la mente, ¿verdad? En un segundo, hace planes nada saludables para,
de alguna manera, paliar toda esa rabia. Pero después de la ola de odio pensé: ¿para
qué? ¿Qué voy a conseguir con eso? Puede que desahogarme, o puede que acabar en
el suelo pensando "quién me mandaría a mí meterme en estos fregados".
No podemos evitar sentir, incluso sentir con demasiada
intensidad a veces. Pero sí podemos manejar la situación y nuestros actos. Creo
que está bien, en nuestra mente, descargar esa rabia imaginando que tenemos
delante al ser odiado. Pero una cosa muy distinta es hacerlo realidad. No por
esa persona, que seguramente se lo merezca, sino por nosotros mismos.
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