Me encanta compartir música aquí, porque gracias a ella me
he sentido viva en momentos donde creía ser incapaz de sentir nada. Gracias a
ella, mi estado de ánimo decaído y hundido, rebrotaba, haciéndome incluso
bailar, cuando segundos antes no era capaz de levantarme de la cama. Pero
además, hubo una canción que hizo mucho más por mí, y hoy me gustaría compartir
mi historia contigo.
Hace aproximadamente un año, mi ansiedad era tan grande que
no era capaz de salir a la calle sola, y no más de una vuelta a la manzana. Ya
ni hablemos de realizar otras actividades. Hasta abrir la puerta al cartero me
provocaba una ansiedad desbordante. Mi expareja, que en ese momento era mi
pareja, trabajaba tanto que casi no lo veía. Haciendo muchas horas extras que
no le tocaban, mientras yo esperaba sola en casa. Sola, en mi vida sentí mayor
soledad. Sola, porque nos mudamos a otra ciudad por su trabajo, y yo allí no
tenía a nadie. Sola, como pasaba más de 18 horas al día sola. Internet era mi
mejor amigo, no solo porque me permitía comunicarme con gente, aunque sea a
través de mensajes, para no dejarme caer tanto en los brazos de mi ya compañera
soledad, sino también porque podía ver
vídeos en youtube y seguir blogs que me hacían sentirme conectada a personas de
todo el mundo. Este propio blog surgió de esa necesidad.
Pues hace aproximadamente un año, navegando en internet como
solía hacer por horas y horas, encontré una canción. Una canción que para mí
fue tan importante que incluso la subí meses después a este blog. La canción es
Si no te tengo de Green Valley. El vídeo era el concierto en vivo de Green Valley
en el Rototom de ese mismo año, unos días antes de que subiesen el vídeo, si no
recuerdo mal. Mi pareja de entonces dormía a mi lado, después de todo un día
sin estar en casa, por lo que mi única compañía era la soledad y aquel vídeo.
Fue la primera vez que escuché esa canción, y encima en el directo que hizo.
Ese hombre desprende energía positiva, y se notaba que el público realmente
estaba disfrutando de ese concierto. La canción es alegre, y el concierto
parecía una fiesta donde querer estar. Pero aun así, al ver el vídeo, las
lágrimas empezaron a salir de mis ojos con una fuerza imparable. No había forma
de parar, incluso cuando se acabó el vídeo estuve varios minutos llorando. Y
como buena masoca, lo volví a poner. Lo volví a poner porque en ese momento
estaba tan sumamente mal, que ni tan siquiera podía llorar para desahogarme de
toda la mierda que llevaba en el interior. Y esa canción, en cuestión de
segundos, dejó salir las lágrimas, dejó que una parte de mí se desahogase un
poquito.
No entendía muy bien el por qué de que esa canción me
hubiese causado tal llorera. La canción era preciosa, y el vídeo daban ganas de
sonreír y estar allí entre el público. Pero yo no podía dejar de llorar. En
aquel momento lo relacioné con el propio festival, ya que llevaba (y llevo)
años queriendo asistir a él. También pensé que podía ser porque extrañaba ir a
un festival en general, sentir el directo, bailar entre la multitud, ver de
cerca artistas a los que admiro, y que por mi ansiedad llevaba mucho tiempo ya
sin poder visitar ninguno.
No podía dejar de llorar.
No fue hasta meses después que comencé a darme cuenta de lo
que realmente significaban esas lágrimas. Yo no era feliz en esa relación, me
había hecho demasiado daño. Pero mi ansiedad y mi baja autoestima me hacían
creer que dependía por completo de él, una dependencia realmente horrible que
no se la deseo ni a las peores personas. Creía que simplemente tenía que
aguantar, por algunos momentos positivos, porque teníamos mascotas (que para
nosotrxs eran y para mí siguen siendo hijxs), porque eran muchos años,.. en
fin, porque había una vida prácticamente programada. Y sí, todavía le tenía
cariño, porque antes de ser mi pareja fue mi amigo, y porque eran muchos años
de relación. Pero al escuchar esa canción que hablaba tan clara y directamente
del amor, no me sentía reflejada ni identificada. Me di cuenta que estaba
alargando algo que no tenía sentido ya para ningunx de lxs dos. Me di cuenta
que el amor no tiene que doler, y aquella relación me dolía cada día de mi, por
aquel entonces, triste vida.
Una simple canción, eso fue lo que me hizo darme cuenta, lo
que me impulsó. Sigo sin entender del todo el amor, y a ratos pienso que he
sufrido tanto que no termino de creer en él, pero cuando volví a escuchar esa
canción con mi actual pareja, le encontré más sentido. No me hizo llorar, me
hizo sonreír y sentirme bien. Por ello la compartí aquí, para que ese agradable
sentimiento pudiese extenderse a más personas.
Parece una tontería, pero la música es más poderosa de lo que
somos capaces de ver.
Si te gustó, echa un vistazo a estas otras reflexiones:
[Texto e imagen propias protegidas con derechos. Cualquier
copia sin autorización se considerará un delito. Si ves estas imágenes en otras
personas, te ruego te pongas en contacto conmigo. ¡Muchas gracias!]

Comentarios
Publicar un comentario