Nadie lo notó, pero yo estaba en medio de una guerra. Creo
que ni yo misma lo noté.
Tan avanzados para algunas cosas, y tan atrasados para
otras. Así nos va. Como un sujeto de experimento me sentí, pensé que para qué
tanto proceso si luego toda experimentación es en vano y se testa en el mismo
individuo que necesita de su ayuda.
Y pensar que todo comenzó con ilusión. Ilusión a un cambio
positivo, incluso una posible mejoría. Qué ilusa.. Esa suerte no está hecha
para mí. Aun así confié, descarté todas mis alarmas que me decían que algo no
iba bien, y seguí. Aturdida, confusa, insegura, perdida entre los sueños y la
realidad, en esa delgada línea que parece ficción. Destellos, lagunas, como
sábanas secándose en mi mente, se mecían las imágenes, los recuerdos, ¿o eran
sueños? Quién podía saberlo.
Tanto miedo a la locura, tanto que esta vez sí sentí
rozarla. Qué áspera, que voz de sirena con caricias metálicas arañando toda
esperanza. Como se sienten sus latigazos cuando asomas la cabeza a la realidad.
Como el miedo mueve, pero también olvida.
Nadie se dio cuenta, y en ese momento yo tampoco, de que
dentro de mí algo no iba bien. Había una cuerda demasiado suelta. Nadie se dio
cuenta tampoco cuando yo sí lo hice. Aquel hombre tenía razón, desde fuera no
se nota nada. Dentro de mí el caos, fuera, la rutina como si nada pasase.
Porque nada pasa, porque aunque nuestro mundo se pare y nos dejemos las uñas en
el suelo intentando parar todo el caos, la realidad es que el mundo no se para.
Creo que el eco es lo que peor he llevado siempre. Ese
momento en el que ya estás consciente, pero resuena en ti una vieja voz, como
un tocadiscos que no funciona bien. Se queda esa especie de reflejo, que aunque
desaparezca poco a poco, cuesta asumir que esa terrible ola de miedo que acabó
con la esperanza y confianza que tan lentamente construiste. El eco se irá,
pero mientras suena, tiemblo. Como una vieja alarma que suena de fondo, la
alarma de algún colegio, que sigue resonando en nosotros como si siguiésemos
entre esas paredes. ¿Por qué alterarme si esa alarma ya no tiene que ver
conmigo? Porque un día estuvo cerca, y ese eco.. sigue sonando.
Si te gustó, echa un vistazo a estas otras reflexiones:
[Texto e imágenes propias protegidas con derechos. Cualquier
copia sin autorización se considerará un delito. Si ves este contenido en otras
personas, te ruego te pongas en contacto conmigo. ¡Muchas gracias!]

Comentarios
Publicar un comentario