Es increíble la cantidad de cosas que se dicen a posteriori,
especialmente por miedo al “qué dirán” tan famoso hoy en día.
“Ahora que no estás saliendo con esta persona te puedo decir
que no me caía bien”
“Ahora que te has dejado el trabajo, madre mía lo mal que lo
veía”
“Ahora que no vives en ese piso, uf que poquito me gustaba”
Y un largo etc. Seguro que te empieza a sonar algo.
¿Por qué pasa eso? Parece que tenemos miedo a dar la opinión
sobre algo, cuando quizás una opinión puede darnos un punto de vista distinto,
y ayudarnos con una situación en concreto.
¿Por qué ese miedo a decir lo que se piensa? Si lo vemos
relevante lo tomaremos en cuenta y podremos llevar algo a cabo, y si no, lo
ignoraremos y listo.
La opinión ajena parece que o se dice demasiado o no se dice
nada, como si no tuviésemos un punto medio, un punto útil como me gusta
llamarlo.
Parece mucho más fácil decir las cosas una vez han pasado,
porque así no repercutiremos en las otras personas. Pero no es cierto, porque
queramos o no, tenemos un eco en lxs demás. Hablé algo de esto en la sombra denuestros actos, que te lo dejo por aquí y abajo por si no lo has leído.
Todo, absolutamente todo lo que hacemos, puede repercutir en
lxs demás. Para bien y para mal, ojo. Pero cuando interactuamos con otras
personas, ofrecemos puntos de vista distintos a los de esa persona, inquietudes
distintas, valoraciones distintas, gustos, opiniones, etc. Y podemos hacer que
esa persona se quede pensando en ello, y reafirme sus ideas, las cambie, o las
modifique creando algo entre las suyas y las tuyas. De cualquier forma, la
interacción es crecimiento, es alimentación, es enriquecedora.
Entonces.. ¿por qué tanto miedo a poder aportar nuestro
punto de vista? ¿Por qué esperar a que una situación haya acabado para comentar
algo? Quizás al hacerlo antes estamos ayudando a esa persona a abrir los ojos
ante una mala situación, y la ayudamos a salir antes. Quizás, le damos fuerzas
para seguir porque le reafirmamos sus pensamientos distintos a los nuestros.
Creo que deberíamos hablar más, interactuar más, y tener
menos miedo a dar nuestra opinión. Porque nuestra opinión es igual de válida
que la de cualquier otra persona. Recuérdalo siempre, y no te quites validez.
Si te gustó, echa un vistazo a estas otras reflexiones
propias:
Y a estos poemas propios:

Comentarios
Publicar un comentario