El impulso de sentir que el tiempo no espera,
que cada día avanza, y no siempre se recoge lo que siembras,
que el callar duele, como escarcha en la lengua,
que lo que no dices hoy solo desea que mañana no muera.
El tiempo corre, como una gota en un día de lluvia hacia el
frio suelo,
corre sin mirar atrás, como un ladrón que despista a la
justicia en un callejón estrecho,
sin pensar en las consecuencias, como la gota olvida que era
mejor el cielo,
como el ladrón piensa que con el botín arreglará su problema
severo.
El tiempo pasa, y lo que no aprovechas hoy no siempre podrás
hacerlo mañana,
aprovecha lo que tienes hoy, quien hoy te acompaña,
no calles aquello que no te gustaría que no fuese nombrado,
y no dejes para mañana lo que hoy puede ser disfrutado.
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¿Dónde habitan los miedos?
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