La falta de empatía en el mundo




Desde muy pequeña, he pensado que al mundo le falta empatía, que a las personas les falta empatía. No entiendo por qué es algo tan difícil de encontrar, por qué es una cualidad tan extraña, y por qué cuesta tanto ponerse en la piel de lx otrx.
Me da la sensación de que es por una cuestión de dolor. Ponerse en la piel de otras personas, la mayoría de veces, genera dolor de un modo u otro. Y estamos tan estresados con la cantidad de dolor propio que tenemos, que el simple hecho en pensar en cómo se puede estar sintiendo otra persona, un poquito más de la cuenta, suele generarnos una especie de sobredosis emocional. Sobre esa sobredosis, hablaremos en otro artículo.
Es mucho más simple vivir solamente con nuestros propios problemas, emociones y pensamientos. Y no me malinterpretes, yo también lo he preferido en muchas ocasiones, cuando mi dolor interno era demasiado como para plantearme el de otras personas. Como he dicho muchas veces, ni soy perfecta ni lo pretendo. Pero la empatía ha vivido pegada a mí desde que tengo memoria. No lo considero una cualidad positiva precisamente, porque me ha generado sensaciones realmente fuertes por los problemas de otras personas. Pero me ha permitido comprender más a lxs demás, o al menos acercarme lo más que humildemente he podido.
A veces, he llegado a entender más a algunas personas que ellas mismas, lo cual, por sorprendente que parezca, es realmente fácil. Esto se debe a que cuando estamos en medio de nuestro tsunami personal, no somos conscientes de muchas cosas, que otras personas, desde fuera, sí ven.
Creo que la falta de empatía, o de esforzarse por ponerse en la piel de los demás, es la causante de la mayoría de problemas en el mundo. Suena una idea demasiado pretenciosa, pero lo creo sinceramente. Cuando entiendes a la otra persona, comprendes sus acciones, e intentas saber el porqué de ellas, formas un entendimiento, y rompes toda barrera y todo odio.
Al final, las guerras, los conflictos, las peleas.. no son sino falta de empatía, falta de comunicación, de entendimiento, y en general un distanciamiento y una incomprensión llevada al extremo. Un odio con los ojos vendados conscientemente.
Todxs nos enfadamos, sí. Y todxs tenemos un mal día, por supuesto. Pero si nos paramos a pensar, si desenrollamos ese problema que hemos generado en nuestra cabeza, ese posible odio hacia alguien que nos ha hecho daño, veremos que nada merece la pena como para enfadarnos. Que nuestrxs enemigxs solo quieren vernos mal, porque no se han parado a comprendernos, porque no hemos tenido una comunicación plena para resolver los conflictos (sea la culpa de quien sea).
Y para acabar, me gustaría compartir una frase que me ayuda a apagar el fuego interno que genero cuando entro en la espiral del odio: “el rencor es como sostener una brasa ardiente en las manos, al final el que te quemas eres tú.” Y yo me he quemado por gente que no merece la pena, gente que no ha querido mostrar ni una pizca de empatía conmigo. Demasiadas veces.


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