Se llaman sombras a todas esas cosas que no conocemos de
nosotrxs mismxs, lo que no nos gusta y ocultamos, nuestros complejos, defectos,
imperfecciones, miedos, frustraciones, desilusiones, tristezas,… todo eso que
ocultamos, como si se tratase del típico cajón de mierda donde metes todo lo
que no quieres ver por encima de la habitación, pero que nunca encuentras ese
“momento” o “tiempo” para limpiar y vaciar de cosas que no quieres. Ese rincón
de la casa que no sabes por qué es donde va a parar todos aquellos trastos que
no usas pero que no tiras por una razón o por otra. Eso también lo hacemos
dentro de nosotrxs.
En las sombras, lógicamente no se ven las cosas. Pero eso no
significa que no estén. La vida hoy en día es demasiado acelerada para pararnos
y hacer limpieza dentro, para aclarar todo, para exponer los traumas y arreglarlos,
para sacar esa enorme cuerda llena de nudos que tenemos dentro e ir
desenredando poco a poco. No. Solemos guardarlo todo. Hasta que explota. Y ya
te digo yo que explota.
Hoy es Halloween. Para muchxs, un día de salir con un
disfraz medio terrorífico, medio gracioso. Para otrxs, un día de disfrutar y
pasarlo bien. Para otrxs, una noche para hacer un especial de películas de
terror con un helado bien grande y unas palomitas. Para otrxs, un día de salir
a pedir caramelos. Pero hoy es un día de sombras, y en ellas está todo lo que
no nos gusta, todo lo que nos da miedo.
Me parece un día muy interesante para hacer un ejercicio, y
he pensado que igual le puede interesar a alguien. Así que me salgo un poco del
esquema de blog, y comparto contigo este ejercicio de sombras, para hacer un
Halloween diferente, o al menos, para reflexionar durante un rato (no tienes
por qué renunciar a cualquier otro plan, el día da para mucho):
Toma un papel, y escribe en el todo aquello que consideras
sombras tuyas. Como digo, todo lo que te da miedo, todo lo que no te gusta de
ti, todas esas personas que te caen mal, lo que te enfada, lo que te
entristece, los traumas, las fobias, los complejos, y todo aquello que año tras
año, has ido escondiendo para no enfrentarte a ello.
Escríbelo todo, sin miedo, como quien vomita todo lo que le
hace sentir mal tras un dolor de barriga, sabiendo que después se va a sentir
mucho mejor sin todo eso. Sabemos que los problemas emocionales no se van tan
fácilmente (ojala, ¿verdad?), pero estoy segura que esto te va a ayudar tanto
como a mí.
Tomate el tiempo que necesites para hacerlo, sin prisa, con
tranquilidad. Es necesario vaciarse.
Cuando creas que ya la tienes, obsérvala. Mírala
detenidamente, y reflexiona sobre cada uno de los puntos de la lista de
sombras. Observa también cómo te hace sentir cada punto.
Para desenredar los nudos, sería genial que los ordenases de
menor a mayor intensidad, de los que piensas que son más fáciles de trabajar a
los más complicados (o casi imposibles, no importa). Luego, proponte el
objetivo de ir acabando con todos ellos. Sin prisa. Esto no significa que en
unos días lo vayas a conseguir, ya que algunos pueden llevar muchísimos años
ahí y van a tardar años en salir. El objetivo no es tachar todas las sombras de
la lista, el objetivo es trabajar con cada una de ellas. Solucionar las que
creas que se pueden solucionar, y aceptar las que no se puedan. Tal vez el
simple hecho de sacarlas a la luz, de ser consciente de ellas, ya las
transforme en otra cosa, en algo más útil, o al menos te haga sentir mejor. Ese
es el objetivo. No borrar las sombras, sino hacerlas conscientes, y trabajarlas
como mejor te haga sentir.
Espero que este pequeño pero intenso ejercicio te ayude
tanto como a mí, y que pases una buena noche de Halloween, lo celebres (aunque
sea a tu manera) o no.
Si te gustó, echa un vistazo a estas otras reflexiones:
[Texto e imagen propias protegidas con derechos. Cualquier
copia sin autorización se considerará un delito. Si ves estas imágenes en otras
personas, te ruego te pongas en contacto conmigo. ¡Muchas gracias!]

Comentarios
Publicar un comentario