A ti, “amigx” que me dejó sola cuando la oscuridad se
abalanzaba sobre mí. A ti que entre lágrimas te conté el dolor de mi vida,
fingiste abrazos, y luego desapareciste. A ti que me viste rota, me viste
incapaz de seguir, me viste volviendo a casa derrotada por mí misma, y no
fuiste capaz ni de escribirme un triste mensaje de preocupación.
A ti, que solo me escribías para hablarme de tus problemas,
y cuando te hablaba de los míos no tenías tiempo. A ti que no eras capaz ni de
escuchar, de centrarte en algo que no fueses tú mismx. A ti que no escribías si
no lo hacía yo primero. A ti, que eras incapaz de poner un simple “y tú?”
cuando te preguntaba cómo estabas.
A ti, que después de años de “amistad” donde cada vez que te
veía sentía que el tiempo no había pasado, me di cuenta que en realidad esa
solo era mi visión, que tú fingías, que para ti ya solo era una conocida.
A ti que sabías que estaba y estoy pasando por uno de los
momentos más críticos de mi vida, y tienes la osadía de decir que “no es tu
problema” cuando otras amistades te hablan de mí. A ti que tu corazón se fue
convirtiendo en piedra y no me di ni cuenta.
A ti, que vistes ahora de falsedad, que aprendiste a mostrar
solo lo que quieres, que criticas ahora incluso a quienes sí consideras amigxs,
que quedas con otra gente para criticarles, y luego con ellxs para criticar a
lxs otrxs.
A ti que escribes más a esa gente que me hace daño, antes
que a mí, que soy yo quien siempre empieza conversaciones y te busca, pero sin
reciprocidad.
A ti que lanzas balas en las redes sociales, más de las que
podrías recibir.
A ti, que ya no eres ese banco donde apoyarme cuando no
puedo más, y aprendí a mantenerme en pie sola sin bancos.
A ti, que no supiste valorarme y me dejaste sola.
Gracias.
Gracias porque por tus malas obras aprendí más que si te
hubiese tenido a mi lado. Porque vi que de esta solo saldré sola. Porque
aprendí que el hecho de que tú hayas estado para lxs demás, no significa que
vayan a estar para ti.
Aprendí quién merece la pena y quién no. A quién tenía
sobrevaloradx. Aprendí a conocerte bien, que la visión que tenía de ti estaba
ya caducada, que ahora eras muy diferente, y esa nueva persona no tenía nada
que ver conmigo.
Aprendí que incluso estando mal, atendía más a la gente de
lo que lo hacían conmigo. Gente que no estaba pasando por cosas tan graves,
pero que yo como amiga vi que si para esa persona era un problema, debía estar
ahí. Justo como no hiciste tú, “amigx”.
Aprendí lo más maravilloso del mundo, a estar sola. Cuando
me daba terror sentir soledad, cuando necesitaba del afecto de los demás,
incluso de su aprobación, aprendí a no necesitarlo. Aprendí a disfrutar de mi
soledad como cuando era una niña tremendamente feliz. Aprendí a pasar tiempo
con la persona más importante de mi vida, conmigo misma. Y también aprendí que
no es egoísta lo que acabo de escribir, porque es la única que va a estar
conmigo toda mi vida sin excepción.
Y aunque todavía no lo he aprendido, estoy aprendiendo a
valorarme. Cuando vino tu rechazo, lo sentí como una señal de que solo merecía
que me tratasen así. Pero ¿sabes qué? No es así, y lo estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo que la gente mala está ahí por más que no
queramos. Que no tengo que depender de nadie, que el hecho de que me hagan daño
no significa que lo merezca. Estoy aprendiendo que a veces no hay un por qué
detrás de los malos actos de la gente, que a veces simplemente es gente que no
ve el dolor, que no ve más allá de sí mismx. Y que es realmente triste. Por lo
que toda esa rabia, o gran parte de ella, se está transformando en compasión,
en lástima hacia ti.
Cada día de mi vida aprendo, porque mi vida ya no es algo
que ignore, porque cada día me caigo al suelo con una fuerza increíble, y luego
intento muy despacito levantarme un centímetro. Que ahora los pequeños éxitos
para mí son cosas insignificantes para otrxs. Pero ya cada vez me importa
menos.
Me has enseñado más como no amigx que como amigx. Me has
enseñado más sin saberlo, que sabiéndolo. Porque me has enseñado más con tus
actos que con tu amistad. Y eso, créeme que te lo agradezco.
Si te gustó, echa un vistazo a estas otras reflexiones
propias:
[Texto e imagen propias protegidas con derechos. Cualquier
copia sin autorización se considerará un delito. Si ves estas imágenes en otras
personas, te ruego te pongas en contacto conmigo. ¡Muchas gracias!]

Comentarios
Publicar un comentario