Suena raro, pero es más fácil ver los problemas de los demás
que los propios. De hecho, suele ser un síntoma de que no aceptamos los
nuestros. Algo parecido expliqué en el artículo de “proyecciones”, que por si
no lo has leído, te lo dejo abajo.
Seguro que alguna vez te has cruzado con una persona, que
está llena de conflictos internos sin resolver, pero que sin embargo, se pasa
el día criticando a otras personas. Es muy común. Siempre he pensado que las
personas que más critican, que más “chismes” y trapos sucios cuentan de lxs
demás, son las personas más rotas, las personas con más problemas internos sin
tratar. En el fondo, creo que es un mecanismo de defensa, para no afrontar todo
lo que tienen dentro a medias, o para, de alguna forma, ver que otras personas
están más jodidas que ellas.
Cuando no nos observamos, cuando no pasamos tiempo tratando
nuestros problemas internos sin resolver, o escuchándonos, nos convertimos en
desconocidxs para nosotrxs mismxs. De
repente, pensar en nosotrxs se convierte en algo oscuro, porque no terminamos
de conocernos, de saber nuestras barreras, nuestras virtudes, conocer nuestro
yo plenamente. En ese momento por cierto, también nos volvemos más susceptibles
a las críticas de otrxs, porque no tenemos forjada una idea plena de cómo
somos, y creemos que cualquier crítica puede convertirse en realidad. Cuando estamos
en esa sombra, los problemas de otras personas resaltan en neón, como en la
imagen que acompaña este artículo. Un neón brillando entre toda nuestra sombra.
Como no somos capaces de ver nada más, tenemos esa necesidad de hablar de lo
que vemos, de lo único que podemos apreciar. Es como una distracción, algo de
lo que podemos hablar para seguir evitando pensar en aquello que tenemos
pendiente de notrotrxs.
Cuando te conoces, de repente no hay sombras, tus problemas
y los de lxs demás son iguales, y ya no existe ese impulso de hablar de otras
cosas para evitarnos.
Si te cruzas con una de estas personas que critican por
rutina, no sientas odio por ella. Piensa que tiene tantas cosas sin resolver
internamente, que su único mecanismo de defensa es criticar a otras personas.
Quizás incluso para sentirse un poquito superior. Es como una especie de droga,
por eso no pueden parar de criticar y criticar.
Si te has visto reflejadx en estas líneas porque puedes
estar haciendo algo parecido. No te preocupes, creo que todxs en algún momento
u otro hemos estado ahí, en mayor o menor medida. De hecho, muchxs seguimos
luchando por conocernos y salir de esas sombras.
Si te gustó, echa un vistazo a estas otras reflexiones
propias:
Proyecciones
Ocultar cosas, también es mentir
Te hiciste una coraza para que nada te afectase (o eso crees)
[Texto e imagen propias protegidas con derechos. Cualquier
copia sin autorización se considerará un delito. Si ves estas imágenes en otras
personas, te ruego te pongas en contacto conmigo. ¡Muchas gracias!]

Comentarios
Publicar un comentario