Te hiciste una coraza para que nada te afectase (o eso crees)




Creíste que poniendo una pared entre tú y el mundo ya nada te dolería. Que alejando el dolor, solo quedaría el bienestar. Pero alejando el dolor, a través de esa coraza, también alejaste todo lo que podía hacerte más feliz.

Interpusiste una barrera en medio. Una barrera inquebrantable. Dura, como el dolor que te había causado la vida. Fuerte, como creías que no podías ser. 

Pero eres más fuerte de lo que crees. Más fuerte de lo que tu mente te deja ver. Pusiste la barrera porque tu mente te dijo que si no lo hacías, el mundo seguiría haciéndote daño. 

Pero al vivir todo aquello, te convertiste en una persona más fuerte.

No necesitas ninguna barrera, no necesitas nada más que tu experiencia.

Necesitas abrirte, y aprender a escuchar. 

Porque esa coraza, lejos de hacerte más fuerte, te hace sentir más débil. Te hace sentir que no puedes con los ataques que puedan seguir viniendo. Pero claro que puedes con ello. 

Yo creo en ti, ahora falta que tú también lo creas.


Si te gustó, echa un vistazo a estas reflexiones propias:

[Texto e imagen propias protegidas con derechos. Cualquier copia sin autorización se considerará un delito. Si ves estas imágenes en otras personas, te ruego te pongas en contacto conmigo. ¡Muchas gracias!]

Comentarios