Aquel día aprendí que ningún miedo mata a nadie.




“Era muy pequeña, muy pequeña. Más por fuera que por dentro, eso sí, pero aprendí que no existe miedo que pueda contigo, eres tú quien lo hace, quien se convence de que no puedes con él.
Era muy pequeña y ya había aprendido que ningún miedo mata, a menos que tengas cabeza y tiempo para pensar en él. Entonces parece que no, pero sí mueres. Mueres lenta y dolorosamente, como pasa la vida. Mueres en tu espera por dejar de sentirlo, mueres en tu afán porque un día desaparezca, sin más, y mientras la vida se va y tú estás muerto.

Porque la vida pasa, sí. Aunque tú no te des cuenta, aunque vivas en una concatenación infinita de presentes, la vida pasa. Y tú ahí, temeroso, esperando a atreverte ser valiente, pierdes la oportunidad de serlo. Y lo peor que uno puede hacer, cuando todos desaparecen, cuando parece que va a explotar el mundo y dejarlo todo hecho una mierda, cuando crees que no tienes casi fuerzas para continuar… es pensar en que tiene miedo. Porque el miedo no mata a nadie, es cierto, pero no te deja vivir.
Y aquel día, cuando era aún muy pequeña, entendí que aquello que el miedo no te dejaba hacer era, exactamente, lo único que habíamos venido a hacer.”


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[Texto de Srta Bebi – Indomable, imagen propia protegida por derechos]

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