Los zoológicos




Antes de leer este artículo, te pido por favor que leas este otro artículo, donde hablo de que esto no es un ataque personal hacia nadie, sino una forma de intentar crear conciencia con este problema. Un intento de crear un mundo con más empatía y más respeto hacia todxs.

Si el tema que vimos la otra vez de los animales en las fiestas era quizás un poco complicado de entender para algunas personas, puesto que es algo que siempre se ha visto bien sin pararse a pensar en los animales, el tema de los zoos creo que es algo más difícil de asimilar. Principalmente porque a todxs nos han llevado alguna vez a un zoo de pequeños, y nos encantaba porque en nuestra mente inocente solo queríamos ver a los animales de cerca, porque nos gustaban y nos hacían sentir bien. Y eso en sí no es malo, el problema es todo lo que conlleva.
Cuando hablo de este tema, me gusta hacer una comparativa con las cárceles. Al decir esto, mucha gente se echa las manos a la cabeza. Pero piénsalo de una manera fría y sincera, desterrando esa parte del ego que te dice que está bien porque te hace sentir bien como cuando eras niñx (no te preocupes, a todxs nos ha costado al principio). Realmente no es como una cárcel en todos los casos, muchas veces es incluso peor.


Esos animales han llegado ahí en su mayoría secuestrados de su hábitat. Arrancados de los brazos de su familia, de su hogar. Quizás sedados o golpeados. Eso es peor que una cárcel, es un secuestro.
Otros han sido criados directamente en cautividad. Sus progenitores han podido sufrir el secuestro del que hablábamos, han podido ser forzados a procrear, y el bebé ha crecido toda su vida entre barrotes. Sin sentir la libertad, sin sentir aquello que debería sentir en su hábitat.
Son animales que pasan toda su vida en un espacio realmente reducido, teniendo que sufrir el estrés de ver gente todos los días. Cuando muchas especies suelen ser las “presas” de los carnívoros, y se sienten amenazados todo el rato, cuando su naturaleza es esconderse. Además, esos espacios reducidos, si te fijas, están decorados para que unx humanx lo vea agradable, no el propio animal. Paredes pintadas con paisajes, árboles y rocas de cartón, etc.
Hasta ahí ya es bastante cruel, pero los zoos no se suelen quedar ahí. Tienen todo un apartado de fotos con los animales. De nuevo, animales estresados, en muchos casos sedados para aguantar las largas horas de explotación, obligados a posar delante de miles de personas al día. Convirtiendo sus vidas en un triste vacío.
Y no solo eso, sino que el culmen es que muchos zoos, para atraer clientela, utilizan animales para espectáculos. Animales obligados a realizar coreografías y movimientos impropios de su especie, para parecer “humanxs”. Bailando, haciendo círculos, aplausos, y miles de cosas más. Son saber lo que están haciendo ni porqué. Con largas y dolorosas sesiones de entrenamiento, que no te anuncian en el folleto. Muchas veces con vejaciones, malos tratos, y malas palabras, provenientes de frustrados entrenadores. Que por cierto, no necesitan ninguna titulación para ello, y muchos no tienen ni idea de la especie ni sus requerimientos. Lo digo desde la experiencia, porque he estudiado Auxiliar técnico veterinario, y he visto como compañeras que han realizado prácticas en zoos, les han ofrecido hacer espectáculo con animales exóticos, sin tener la especialización (ya que en ese estudio solo damos perros y gatos, y es bajo otros estudios que también tengo, donde nos podemos especializar, en mi caso, en animales exóticos). También he podido ver desde dentro cómo funciona un zoo, y es realmente sorprendente como la empresa (porque los zoos son una empresa) tiene un presupuesto más elevado para aquellos animales que le generan más ingresos (por espectáculos, por ejemplo) y mucho más inferior en aquellos que están meramente de “exposición”. Comidas más medidas, según incluso la época del año, cuando a los de exposición le echan un plato al suelo en una jaula de 20 y si uno no come es su problema. Total, sale muy barato tirarlo y comprar uno nuevo para esta gente.
Además, animales como las aves que se usan en espectáculos en los zoos, que parece que viven entre sus cuidadores y tienen una vida feliz, realmente viven apilados en jaulas en la trastienda. 


Rodeados de cientos de aves de distintas especies, sin ningún enriquecimiento ambiental, y con el estrés que eso les genera. Y solo salen de esas jaulas para dar un tiste espectáculo, y luego vuelven a su cárcel personal. Es realmente cruel y triste, y además tampoco te lo mencionan en el folleto. Pero aquí te dejo algunas imágenes reales de mi infiltración en un zoo, donde pude ver todo esto que te cuento.



Esto escuece, duele, irrita, incomoda, hace realmente daño. Porque es un cambio de visión, es un darte cuenta de algo que has estado ignorando porque estaba socialmente aceptado. A mí también me costó, y yo también sentí rechazo ante todo esto porque me generaba mucho malestar. Pero vale la pena darse cuenta, porque ayudas a muchas vidas con ello.
Es importante no ir a zoos, porque no dejan de ser empresas explotando animales inocentes por dinero. Pero es mucho más importante crear una conciencia al respecto, no decirle a lxs niñxs que está bien y es divertido. Hay millones de cosas saludables y respetuosas que se pueden hacer con ellxs, pero llevándoles a un zoo solo se consigue continuar esa visión de “esto está bien, podemos estar por encima del resto de los animales y usarlos a nuestro antojo”. Hazles ver que eso no está bien, que es mucho más hermoso verlos en su hábitat sin molestarles, siendo naturales. Solo así las nuevas generaciones crecerán con una conciencia más respetuosa con lxs demás.

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