Cada mañana nos levantamos con un propósito. Porque las
personas necesitamos una razón para existir, un propósito, algo que hacer en un
futuro.
De niñxs, nuestro mayor propósito es crecer, aprender cada
día algo nuevo.
De adolescentes, ser mayores de edad para poder tener más
libertad.
De adultxs, poder jubilarnos y tener tiempo libre.
De ancianxs puede ser cualquier cosa. Ver crecer a nuestrxs
nietxs, quedar con lxs pocxs amigxs que nos quedan, vivir.
Si solo pensamos en el futuro que queremos.. ¿No estamos
viviendo en el pasado? Aunque crecemos cada día y creemos madurar, en el fondo
todavía somos niñxs. Como esxs niñxs que ves que con solo tirarse por una rampa
ya son felices. Porque la felicidad no es algo material. Es un estado en el que
el cuerpo se sumerge en un profundo bienestar interior. Nos llenamos de energía
y nos creemos capaces de cualquier cosa. Aunque por muy profundo que sea, es
más fácil pasar de felicidad a tristeza en segundos que de tristeza a alegría.
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